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30.10.11

Melancolicoso: el catalanet

Hay objetos que se cuelan en el cofre del tesoro sin que una se dé cuenta. Y es que no son glamorosos, ni representativos artísticamente hablando, ni son de marca, ni un recuerdo del abuelo. Son objetos cotidianos, de usar hasta que se gastan y se reponen por otro similar, pero por un motivo u otro, que a veces ni una sabe porque son motivos de esos que la razón no entiende, adquieren un valor emocional que supera exponencialmente el (escaso) valor monetario que alguna vez tuvieron.
Uno de esos objetos es el que yo llamo el repasador del catalanet. Cuando yo era chiquita mi papá tenía una tienda de decoración, y de allí provino la tela que mi iaia tenía de cortina de la cocina en el pasaje y que en mi casa fue montañas de repasadores (de hecho no tengo uno sino cuatro). De dónde sacó mi papá esa tela con un pagès con barretina y todo, porrón y butifarra en mano, en el Morón de los setentas es para mí un misterio (que tal vez luego de leer esta entrada se resuelva en los comentarios, je).
La cuestión que en mi casa, desde que tengo memoria, y mi memoria va lejos, había un repasador del catalanet en uso. Ese tipo de dibujo sesen/setentoso siempre me gustó, el catalanet es lo bastante naïf y lindo para gustar a una niñita. Supongo que además me llamaría la atención el hecho de que fuera inequívocamente catalán, porque aunque la catalanidad en casa era algo naturalLLL*, aun siendo chiquita era lo bastante pensante para darme cuenta de que la normalidad de mi casa no se extendía al resto del universo (cosa que algunos adultos no logran comprender jamás).
Tanta había sido siempre mi fascinación por el personaje, que cuando me fui de casa para vivir con Nacho mi mamá me dio los dos repasadores del catalanet más nuevos que le quedaban para mi nuevo hogar. Me los traje a Europa cuando nos vinimos, aunque en los últimos años fui dejándolos de usar, por prolongar lo más posible el momento de que se gasten tanto que haya que tirarlos. En el último viaje a Buenos Aires, en el 2009, revolviendo cosas viejas en las profundidades del placard descubrí dos más, nuevos sin estrenar. Me los traje, obvio. Están en la misma pila de ropa que las sábanas bordadas de mi moisés, el vestido de bautizo de mi madre y los calzones de mi bisabuela. ¿Dónde más?

*Léase con acento barcelonés 

6 comentarios:

  1. Post encantador. Nunca ví esa tela, no podré ayudarte a descubrir cómo llegó a Morón, tal vez Ginjol lo sepa.
    Me reí con ganas con el asterisco que remite a las LLL para la pronunciación a la catalana. No pude dejar de emitir el sonido en voz alta.

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  2. Y bienvenida la sección melancolicoso nuevamente.

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  3. Qué posteo tan simpático! Yo en cambio no era tan pensante como vos - de chiquita para mí la 'normalidad' era mi casa, todo lo demás era otro país. Menos mal que con el tiempo aprendí mejor.

    Gracias por tu comentario en Dulcinea - recién lo ví porque en este blog no tengo prendido el cuchuflito que te avisa por mail cuando tenés un comentario. Me dedico demasiado a mis blogs en inglés, y quiero ampliarlo.

    Gracias nuevamente!

    Caroline

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  4. Nurieta: Escribís bien, guacha! pero en lugar de un catalanet, te buscaste un catalanàs.-

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  5. Esa tela la comercializaba la firma ramon martinez que se dedicaba a algodones estampados(marca Ornata)y como en el ambiente textil había muchos catalanes, este fué un motivo que alguno de ellos diseñó como motivo de cocina.- Espero haber resuelto tu curiosidad.-b esos elpapa

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